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	<title>Graham Greene - Flavo Domus Editorial</title>
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	<description>Editorial &#38; Tienda libros electrónicos</description>
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	<title>Graham Greene - Flavo Domus Editorial</title>
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		<title>¿Y si la electricidad pudiese curar? Las obsesiones de Graham Greene &#124; El hacha de piedra &#124; Ciencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 14:29:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Dermatología]]></category>
		<category><![CDATA[Graham Greene]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema inmunitario]]></category>
		<category><![CDATA[Tratamientos faciales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los personajes de Graham Greene se debaten entre la moralidad y el deseo. Si tuviéramos que elegir una novela en</p>
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<br /><img decoding="async" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/UTNPPVGZEJGYTCJMHQNYPLLPYU.jpg?auth=2c37d2586b2e6aceb7100000686d3bc918034e0d4464c78ab37b20dc4d771e6e" /></p>
<div data-dtm-region="articulo_cuerpo">
<p class="">Los personajes de Graham Greene se debaten entre la moralidad y el deseo. Si tuviéramos que elegir una novela en la que esto se manifiesta con intensidad, esa sería, sin duda, la titulada <i>El final del affaire </i>(Libros del Asteroide). Se trata de una novela perturbadora con un triángulo amoroso donde <a href="https://elpais.com/ciencia/2022-07-02/los-casamenteros-de-los-grandes-simios-asi-hacen-match-los-zoos-europeos-entre-sus-primates.html" target="_blank">los celos</a> y la religión tensan la trama. Si atendemos a la categoría religiosa, el autor británico recrea un personaje inquietante; lleva el rostro marcado y, por si fuera poco, trae un discurso quimérico, cercano al de un iluminado. Consigue estremecernos.</p>
<p class="">Cada vez que se presenta, en vez de una historia de amor, parece una de terror al estilo de <i>El exorcista</i>. Este personaje de cara marcada nos sirve hoy de hilo conductor <a href="https://elpais.com/salud-y-bienestar/2024-02-07/descubierta-una-clave-inmunologica-que-perpetua-las-alergias.html" target="_blank">para hablar de la urticaria</a>, pues, según parece, es el origen de su estigma; una reacción alérgica que inflama la piel y origina ronchas, ya sean rojizas, si la piel es blanca, o moradas, si la piel es oscura. Estas aparecen y desaparecen en el mismo día. Pero si la urticaria es crónica, entonces puede durar más de la cuenta. Todo indica que es la sufrida por el personaje de Graham Greene.</p>
<aside class="a_ei">
<header class="a_ei_h _db">Más información</header>
</aside>
<p class="">Por lo general, el tratamiento a seguir obedece a un protocolo de antihistamínicos que son los que bloquean los receptores de histamina, compuesto orgánico que libera <a href="https://elpais.com/ciencia/2024-09-19/tak-mak-inmunologo-el-sistema-inmune-es-la-orquesta-de-casi-todas-las-sinfonias-de-la-vida.html" target="_blank">el sistema inmunitario</a>. Con todo, la marca del personaje de Graham Greene es tratada con electricidad y aquí tenemos que hablar de una técnica de tratamiento de mínimo riesgo que utiliza corrientes de alta frecuencia para generar calor. Se denomina “diatermia”, vocablo que nos remite al doctor alemán Carl Franz Nagelschmidt (1875-1952) y que proviene de dos términos griegos: <i>διά</i> (diá) que significa “a través” y <i>θερμός</i> (thermos) que sería “calor”. Con esto, durante una exposición en Dresde (1907), el doctor Carl Franz Nagelschmidt explicó la subida de temperatura que experimentan los tejidos vivos al recibir una corriente de alta frecuencia.</p>
<p class="">Sin embargo, el principio de la electroterapia se lo debemos a Jacques Arsène D’arsonval (1851 -1940) quien, en 1892, presentó el uso de corrientes de alta frecuencia como tratamiento favorable a enfermedades de la piel y de las membranas mucosas. Corrientes a frecuencias de 10 kHz o más altas resultaban indoloras en contraste con las dolorosas contracciones musculares de frecuencias más bajas. En nuestra medicina se pone el énfasis en la química, dejando en un segundo plano la interacción que se da entre cuerpos que poseen carga eléctrica, obviando, muchas veces, <a href="https://elpais.com/ciencia/2022-03-10/la-personalidad-de-los-seres-elementales-en-el-mundo-subatomico.html" target="_blank">el flujo de partículas subatómicas (electrones)</a> generadoras de campos electromagnéticos. La utilización de corrientes de alta frecuencia en medicina es prueba evidente de que la carga eléctrica funciona como tratamiento para algunas dolencias.</p>
<p class="">Por ello resulta interesante encontrar en una novela el uso de electricidad con fines médicos. En este caso para borrar las marcas en la piel. La novela de Graham Greene se publicó en 1951 y la historia se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial, bajo los bombardeos londinenses de la campaña alemana conocida como el Blitz; con su escritura, Graham Greene puso de manifiesto sus obsesiones, su fantasma teológico y su afecto por el conflicto como fundamento de la ficción. Como bien aseguró en cierta ocasión, prefería tener sangre en las manos que agua como Pilato.</p>
<p class=""><a href="https://elpais.com/agr/el_hacha_de_piedra/a/"><i><b>El hacha de piedra</b></i></a><i><b> </b></i><i>es una sección donde </i><a href="https://elpais.com/autor/montero-glez/"><i><b>Montero Glez</b></i></a><i>, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.</i></p>
</div>

<br /><a href="https://elpais.com/ciencia/el-hacha-de-piedra/2025-04-10/y-si-la-electricidad-pudiese-curar-las-obsesiones-de-graham-greene.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/y-si-la-electricidad-pudiese-curar-las-obsesiones-de-graham-greene-el-hacha-de-piedra-ciencia/">¿Y si la electricidad pudiese curar? Las obsesiones de Graham Greene | El hacha de piedra | Ciencia</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Graham Greene y André Gide, entre el bien y el mal &#124; Cultura</title>
		<link>https://flavodomus.com/graham-greene-y-andre-gide-entre-el-bien-y-el-mal-cultura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Mar 2025 00:16:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[André Gide]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Graham Greene]]></category>
		<category><![CDATA[Homosexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[URSS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los héroes literarios de mi lejana juventud fue Graham Greene, quien una vez confesó que se había hecho</p>
<p>The post <a href="https://flavodomus.com/graham-greene-y-andre-gide-entre-el-bien-y-el-mal-cultura/">Graham Greene y André Gide, entre el bien y el mal | Cultura</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></description>
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</p>
<div data-dtm-region="articulo_cuerpo">
<p class="">Uno de los héroes literarios de mi lejana juventud fue <a href="https://elpais.com/elpais/2014/11/27/viajero_astuto/1417100765_141710.html" target="_blank">Graham Greene</a>, quien una vez confesó que se había hecho escritor solo por vengarse de un abusón del patio del colegio, llamado Carter, que lo tenía martirizado. Decidió que en todas sus novelas siempre habría un asesino, un traidor o un perdedor con este nombre. Aquel abusador lo llevó a pensar en el suicidio. De hecho, a los 16 años sus padres lo sorprendieron acariciando un <a href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2002/12/30/empresas/1041259200_850215.html" target="_blank">Smith &amp; Wesson</a>, calibre 32. Graham Greene jugó a la ruleta rusa cuatro veces con seis balas. Si eso fuera cierto, según la estadística, estaría matemáticamente muerto, pero él no creía en las matemáticas. En vista del caso fue llevado al <a href="https://elpais.com/noticias/psicoanalisis/" target="_blank">psicoanalista</a>. El chico tumbado en el diván le explicó que tenía un sueño erótico recurrente. ”Su mujer entra en mi habitación con los pechos desnudos y yo se los beso”. El psicoanalista le preguntó: “¿Qué asocia en primer lugar con los senos de mi mujer?”. El joven Graham contestó: ”Dos vagones de metro”. El psicoanalista lo dio por curado, solo por quitárselo de encima.</p>
<aside class="a_ei">
<header class="a_ei_h _db">Más información</header>
</aside>
<p class="">Graham Greene tuvo hasta el final su mente partida en dos, se convirtió al <a href="https://elpais.com/noticias/iglesia-catolica/" target="_blank">catolicismo </a>solo para casarse con una católica, fue esposo infiel, espía, amante apasionado, viajero a esos lugares turbios del planeta donde había asesinos con guayabera sudada bajo los ventiladores de aspas en el techo. Siempre anduvo su literatura en el doble juego entre el amor y el odio, la compasión, el sufrimiento y la lujuria húmeda. Como buen católico se excitaba mucho con los <a href="https://elpais.com/noticias/prostitucion/" target="_blank">prostíbulos</a>. A uno de ellos en París llevó a su amante Yvonne. La dejó en la barra y él se adentró en un cubículo y después iba a misa si era domingo.</p>
<p class="">Su novela <a href="https://elpais.com/diario/2002/10/11/cultura/1034287212_850215.html" target="_blank"><i>El poder y la gloria</i></a><i>,</i> que leí a la salida de la adolescencia, me descubrió cómo funcionaba la gracia divina entre curas renegados, alcoholizados, y el valor literario tan sabroso que tenía el pecado. A Graham Greene lo llevo siempre asociado a la cantinela de la cítara de <a href="https://elpais.com/cultura/2005/07/06/actualidad/1120600802_850215.html" target="_blank"><i>El tercer hombre</i></a> y a las cien botellas vacías de JB que guardaba como trofeos de su apartamento frente al mar de Antibes. Su muerte, acaecida en Vevey, un pueblo de Suiza donde se había retirado en compañía de su hija, sucedió como en sus novelas. Durante el funeral, a un lado del féretro estaba su primera mujer, Vivien, de 86 años; al otro lado, su amante Yvonne, de 60 años, que tampoco se había divorciado de su marido; en medio, el féretro, que tenía dos salidas, una que daba al cielo y otra al infierno.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="André Gide, con la máscara de Giacomo Leopardi en París." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-h" height="307" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZZLQFHZK65BM5ITTOWTARHFRNE.jpg?auth=6c057037958b86162ada111e67ee8605632c8d5f2ae77c6fceb612830cadc814&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZZLQFHZK65BM5ITTOWTARHFRNE.jpg?auth=6c057037958b86162ada111e67ee8605632c8d5f2ae77c6fceb612830cadc814&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZZLQFHZK65BM5ITTOWTARHFRNE.jpg?auth=6c057037958b86162ada111e67ee8605632c8d5f2ae77c6fceb612830cadc814&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZZLQFHZK65BM5ITTOWTARHFRNE.jpg?auth=6c057037958b86162ada111e67ee8605632c8d5f2ae77c6fceb612830cadc814&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZZLQFHZK65BM5ITTOWTARHFRNE.jpg?auth=6c057037958b86162ada111e67ee8605632c8d5f2ae77c6fceb612830cadc814&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p"><span>André Gide, con la máscara de Giacomo Leopardi en París.</span><span class="a_m_m">Albin Guillot (Roger Viollet via Getty Images)</span></figcaption></figure>
<p class="">Otro de mis héroes que también tenía la mente dividida entre la estricta moral protestante y el hedonismo, entre los placeres oscuros y la honestidad personal, era <a href="https://elpais.com/babelia/2021-03-20/andre-gide-ante-un-espejo-de-3000-paginas.html" target="_blank">André Gide</a>. Su doble vida adquiría a veces la categoría de arte. Por uno de sus libros, <a href="https://www.catedra.com/libro/letras-universales/el-inmoralista-andre-gide-9788437607405/" target="_blank"><i>El inmoralista</i></a>, supe que la verdadera felicidad carece de culpa, todo un hallazgo, y <a href="https://www.casadellibro.com/libro-los-alimentos-terrenales-los-nuevos-alimentos/9788491041252/2617477?srsltid=AfmBOoq4c1xXw4yZTwC6EBASBxu3fhMnqZzjmbhp11XM7jT0uejQlSt9" target="_blank"><i>Los alimentos</i> <i>terrestres </i></a>lo leí como un canto del instinto para superar la moral a través de la belleza. En uno de mis viajes a Siracusa celebré que en el hotel Villa Politi hubiera constancia de que por allí había pasado este escritor, tal vez en busca de los cuerpos soleados de aquellos adolescentes que se bañaban en el puerto viejo o tal vez se trataba de aquel viaje que prolongó hasta Argel en compañía de <a href="https://elpais.com/babelia/2022-10-11/oscar-wilde-la-verdad-de-la-mascara.html" target="_blank">Oscar Wilde</a>, quien llevaba consigo a su joven amante lord <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Douglas" target="_blank">Alfred Douglas</a>, que acabó siendo su ruina. Allí fue introducido de la mano de Wilde en ciertos cafés para iniciados. Entre el humo de las pipas de kif y el aroma de té con jengibre tocaba la flauta un adolescente desnudo, llamado Alí. “¿Te gusta el musiquito? Tómalo. La forma de vencer una tentación es caer en ella”, le dijo Wilde.</p>
<p class="">Sabía que con los buenos sentimientos siempre se hace mala literatura y que no existe el límite para detener la belleza. Era el alma de la <a href="https://elpais.com/cultura/2022-12-04/el-secreto-de-gallimard-la-editorial-de-los-44-escritores-nobel.html" target="_blank">editorial Gallimard</a>, donde se permitió el error de rechazar el original del primer volumen de <i>A la busca del tiempo perdido,</i> que había mandado un tal Proust. “¿Usted cree que se pueden utilizar 20 páginas para describir cómo uno cambia de postura en la cama?”. Luego se arrepintió del error. En efecto, sí se podía, siempre que uno fuera precisamente <a href="https://elpais.com/cultura/2019/08/31/actualidad/1567256064_423040.html" target="_blank">Marcel Proust</a>, empeñado en convertirse en un gusano dispuesto a pasarse la vida fabricando un capullo de oro. Gide comenzó a ser considerado maestro en aquel ambiente de Mauriac, <a href="https://elpais.com/opinion/2025-01-26/la-gabardina-de-albert-camus.html" target="_blank">Camus</a>, Malraux, <a href="https://elpais.com/babelia/2023-01-18/paul-valery-la-vanidad-del-significado.html" target="_blank">Paul Valéry</a>. En 1936 viajó a la <a href="https://elpais.com/noticias/union-sovietica/" target="_blank">URSS </a>y de regreso dejó de jugar a ser comunista. Denunció el <a href="https://elpais.com/noticias/josef-stalin/" target="_blank">estalinismo</a>, lo que le llevó a las tinieblas del partido. No le importó lo más mínimo, puesto que era un radical de sí mismo. Tan turbio y a la vez tan honesto, escribió con una prosa neumática <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corydon_(libro)" target="_blank"><i>Corydon</i></a>, en defensa de la homosexualidad. Luego sus libros ardieron en una plaza de Berlín junto con <a href="https://elpais.com/babelia/2025-01-31/durante-mucho-tiempo-me-acoste-temprano-en-busca-de-la-traduccion-de-marcel-proust.html" target="_blank">los de Proust</a>, unidos por el mismo fuego de la ignorancia y el fanatismo.</p>
</div>

<br /><a href="https://elpais.com/cultura/2025-03-15/graham-greene-y-andre-gide-entre-el-bien-y-el-mal.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/graham-greene-y-andre-gide-entre-el-bien-y-el-mal-cultura/">Graham Greene y André Gide, entre el bien y el mal | Cultura</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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