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	<title>Literatura española - Flavo Domus Editorial</title>
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	<description>Editorial &#38; Tienda libros electrónicos</description>
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		<title>Dolores Redondo y Víctor del Árbol, dos reyes en el trono de la novela negra francesa &#124; Elemental &#124; Cultura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:28:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Semana criminal en Lyon. La elegante ciudad francesa se metamorfosea durante tres días, sus calles se inundan de asesinos, ladrones</p>
<p>The post <a href="https://flavodomus.com/dolores-redondo-y-victor-del-arbol-dos-reyes-en-el-trono-de-la-novela-negra-francesa-elemental-cultura/">Dolores Redondo y Víctor del Árbol, dos reyes en el trono de la novela negra francesa | Elemental | Cultura</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p> 
</p>
<div data-dtm-region="articulo_cuerpo">
<p class="">Semana criminal en Lyon. La elegante ciudad francesa se metamorfosea durante tres días, sus calles se inundan de asesinos, ladrones y corruptos de ficción y el mal gobierna mientras miles de lectores buscan a sus autores preferidos. Entre los más de 130 escritores invitados, dos rostros se repiten en marquesinas y publicaciones especializadas alrededor de la sede del <a href="https://elpais.com/cultura/2016/04/03/actualidad/1459687736_957091.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2016/04/03/actualidad/1459687736_957091.html">Quais du Polar, el festival de novela negra más importante de Europa</a>. Son dos rostros conocidos por el lector español, reyes de la república <i>noir</i> de las letras: <a href="https://elpais.com/noticias/dolores-redondo-meira/" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/noticias/dolores-redondo-meira/">Dolores Redondo</a> y <a href="https://elpais.com/cultura/2023-02-16/victor-del-arbol-he-escrito-este-libro-para-acabar-de-una-vez-con-las-discusiones-sobre-si-la-novela-negra-puede-o-no-ser-literaria.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2023-02-16/victor-del-arbol-he-escrito-este-libro-para-acabar-de-una-vez-con-las-discusiones-sobre-si-la-novela-negra-puede-o-no-ser-literaria.html">Víctor del Árbol</a>. Ella es <a href="https://elpais.com/cultura/2024-12-23/dolores-redondo-entre-shakespeare-y-cervantes-nos-dejaron-sin-historias.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2024-12-23/dolores-redondo-entre-shakespeare-y-cervantes-nos-dejaron-sin-historias.html">Premio Planeta</a> y una de las autoras españolas más vendidas del mundo; él ganó el <a href="https://elpais.com/ccaa/2016/01/06/catalunya/1452112571_098745.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/ccaa/2016/01/06/catalunya/1452112571_098745.html">Premio Nadal</a>, entre otros reconocimientos. Los dos viven, sin embargo, un idilio especial con Francia. </p>
<p class="">“A este país le debo sentirme escritor, en la concepción que yo tengo de serlo. Y creo que eso tiene que ver con la tradición literaria francesa y que aquí, más allá del entretenimiento, siento que aporto algo. Más allá de la fama, de que vendas muchos libros, siento que mi opinión importa”, cuenta a EL PAÍS Del Árbol, designado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 2017. Es un viernes espléndido de sol y los <a href="https://elpais.com/cultura/2018/04/12/elemental/1523526876_743713.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2018/04/12/elemental/1523526876_743713.html">lectores acuden en masa al festival</a>, compran toneladas de libros (algunos cargados en carros de la compra o maletas con ruedas), las librerías dispuestas en el vestíbulo del imponente Palais de la Bourse rebosan, los fans aguardan con paciencia su turno con su autor preferido. Redondo se incorpora a la conversación después de una primera ronda de tres horas de firmas. A los dos les espera un fin de semana estajanovista: conferencias, encuentros con los lectores… Es el ritmo de un festival que no hace prisioneros: en esta 22ª edición están previstos 250 actos públicos, hasta seis a la vez, en tres días. El aficionado tiene que elegir, y no parece importarle.</p>
<p class="">Caminos diferentes han caracterizado las dos carreras de fondo de estos autores hacia el reconocimiento en Francia. Del Árbol triunfó en 2012 con su segunda novela, <a href="https://elpais.com/ccaa/2016/01/06/catalunya/1452112571_098745.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/ccaa/2016/01/06/catalunya/1452112571_098745.html"><i>La tristeza del samurái</i></a>, Prix du Polar Européen (la mayor distinción del festival) y un éxito instantáneo de ventas. Publicado desde entonces en Actes Sud, su presencia ha sido constante, el flujo de lectores también. Redondo, autora perteneciente a la mítica Série Noire de Gallimard, resume así su experiencia Lyon, un recorrido que se puede ampliar a todo el mercado francés: “Lo que más me gusta es cómo ha cambiado la historia de los lectores y con ellos la mía. Me acuerdo del primer año, cuando no me conocía nadie y se acercaban tímidamente, cariñosos, correctos, pero había una distancia porque todavía no me habían leído. Ahora llegan muy emocionados, tienen historias que contar, mis libros los han leído familias enteras, han ido al Baztan [escenario central de la <a href="https://elpais.com/cultura/2019/10/02/actualidad/1570010622_913730.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2019/10/02/actualidad/1570010622_913730.html">trilogía que la lanzó a la fama</a>], estamos unidos”. </p>
<blockquote class="a_q">
<p>En novela negra, como ellos tienen mucha tradición y llevan un recorrido muy amplio, son además más sofisticados en cuanto a lo que buscan, piden un pelín más, media vuelta de tuerca</p>
<p><cite class="_db">Dolores Redondo</cite></p></blockquote>
<p class="">Todo autor adora a sus lectores, o como mínimo los necesita, pero el caso francés es particular. “En novela negra, como ellos tienen mucha tradición y llevan un recorrido muy amplio, son además más sofisticados en cuanto a lo que buscan, piden un pelín más, media vuelta de tuerca”, resume Redondo, quien tiene en su haber dos premios otorgados por comunidades lectoras: el de la revista <i>Elle</i> (2021) y el 813 (2025), organizado por un grupo de aficionados al <i>noir</i> especialmente exigentes y exquisitos. “Más que opinar, tienen una visión crítica y a mí me gusta mucho. No te dicen si les ha gustado tu novela o no, te la desgranan. Son más exigentes y eso te exige más a ti”, completa Del Árbol.</p>
<p class="">Vuelta a la tarea de las firmas, las sensaciones se multiplican. Ha dado la casualidad de que los dos se sitúen en puestos aledaños, separados solo por una montaña de ejemplares de sus libros. Una lectora que no conoce a Redondo apuesta por <i>Esperando al diluvio</i>, aconsejada por quien la precedía en la fila, una mujer que traía las obras completas de la autora donostiarra para que se las dedicase. “Lo que más me gusta de Dolores es lo misterioso. Y el hecho de que sea un universo en el que perderse. Leí la Trilogía del Baztan y ahora estoy con la otra”, relata Christine con un ejemplar de <i>Las que no duermen </i>en sus manos. </p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="" decoding="auto" class="_re lazyload a_m-h" height="276" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YENXXJJ5VJAFZDKA6TS3UXZUFU.jpg?auth=909346e8c21774abc5714d7a5a15df6f6504ecd8c49bce903f0a816ff002eb30&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YENXXJJ5VJAFZDKA6TS3UXZUFU.jpg?auth=909346e8c21774abc5714d7a5a15df6f6504ecd8c49bce903f0a816ff002eb30&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YENXXJJ5VJAFZDKA6TS3UXZUFU.jpg?auth=909346e8c21774abc5714d7a5a15df6f6504ecd8c49bce903f0a816ff002eb30&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YENXXJJ5VJAFZDKA6TS3UXZUFU.jpg?auth=909346e8c21774abc5714d7a5a15df6f6504ecd8c49bce903f0a816ff002eb30&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YENXXJJ5VJAFZDKA6TS3UXZUFU.jpg?auth=909346e8c21774abc5714d7a5a15df6f6504ecd8c49bce903f0a816ff002eb30&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Víctor del Árbol atiende a una lectora en el Palais de la Bourse. De espaldas, con chaqueta marrón, Dolores Redondo.</span><span class="a_m_m">Paolo Bevilacqua</span></figcaption></figure>
<p class="">En una esquina un poco apartada, mientras busca el mejor ángulo para una foto, Henriette, una seguidora “de siempre” de Del Árbol, cuenta su historia de amor con el <a href="https://elpais.com/cultura/elemental/2026-03-26/nueve-buenas-novelas-negras-mas-alla-del-thriller-facil.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/elemental/2026-03-26/nueve-buenas-novelas-negras-mas-alla-del-thriller-facil.html">autor de <i>Las buenas intenciones</i></a>: “Me encanta la perspectiva histórica, lo que se aprende sobre la guerra de España y las dificultades que ha tenido la gente y sobre todo esos conflictos sin resolver, el odio que viene de los años de Franco. Él explica muy bien el dolor que guarda la gente dentro y que no terminan de sobrellevar. Creo que es muy emocionante. Y creo, quizás esto sorprenda, que hay cierto romanticismo en algunos de sus personajes”. </p>
<p class="">Las emociones son el nexo de unión de estos dos autores, que comparten editorial en España (Destino) y que son tan diferentes en casi todo lo demás. Redondo lo tiene claro: “Hay una frase de Víctor que dijo hace años sobre los escritores que ponemos mucha emoción en lo que estamos narrando y que estableció dónde está el equilibrio: en no hacer nunca pornografía de las emociones, ahí está el límite. Creo que el lector lo percibe, creo que ahí es cuando sabe que eres veraz”. Del Árbol asiente, la sintonía es perfecta, como el día, que toca poco a poco su fin. “Somos dos personas muy apasionadas en la vida y eso lo trasladamos a la escritura”, remata. </p>
<p class="">Queda un asunto, quizás el más espinoso y recurrente, aquel que desde tiempos inmemoriales cuestiona la relación entre la ficción criminal y la literatura. Del Árbol, <a href="https://elpais.com/cultura/2023-02-16/victor-del-arbol-he-escrito-este-libro-para-acabar-de-una-vez-con-las-discusiones-sobre-si-la-novela-negra-puede-o-no-ser-literaria.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2023-02-16/victor-del-arbol-he-escrito-este-libro-para-acabar-de-una-vez-con-las-discusiones-sobre-si-la-novela-negra-puede-o-no-ser-literaria.html">siempre beligerante con este tema</a>, ataca: “La novela negra tiene hoy en día una exigencia no solo ya ética, que siempre ha tenido, sino también literaria. Siempre he defendido lo mismo: cualquier género es un vehículo para cosas más profundas. Creo que eso ya se ha entendido y solo tienes que ver aquí el tipo de escritores a los que se rinde culto: gente como <a href="https://elpais.com/cultura/2014/09/26/actualidad/1411713617_486974.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2014/09/26/actualidad/1411713617_486974.html">Pierre Lemaitre</a> o <a href="https://elpais.com/cultura/2018/11/07/actualidad/1541595236_473057.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2018/11/07/actualidad/1541595236_473057.html">Nicolas Mathieu</a>, que hace unos años era imposible pensar que pudieran ganar un premio literario como el Goncourt”. </p>
<p class="">En las escaleras de acceso al Palais de la Bourse una mujer reconoce a Del Árbol y se detiene. “Lo descubrí en 2023 y me encanta. Y Dolores Redondo también”, cuenta, entusiasta, mirada cómplice, en un español chapurreado. <a href="https://elpais.com/cultura/elemental/2023-04-03/la-novela-negra-espanola-rompe-fronteras-y-renueva-el-genero.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/elemental/2023-04-03/la-novela-negra-espanola-rompe-fronteras-y-renueva-el-genero.html">Aquel año el país invitado fue España</a>. Ellos ya estaban, y ahí siguen, reyes por tres días de la república de las letras criminales.</p>
</div>

<br /><a href="https://elpais.com/cultura/elemental/2026-04-06/dolores-redondo-y-victor-del-arbol-dos-reyes-en-el-trono-de-la-novela-negra-francesa.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/dolores-redondo-y-victor-del-arbol-dos-reyes-en-el-trono-de-la-novela-negra-francesa-elemental-cultura/">Dolores Redondo y Víctor del Árbol, dos reyes en el trono de la novela negra francesa | Elemental | Cultura</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Mayte Gómez Molina, escritora: “Si eres de clase media, el dinero es algo raro. Las clases muy altas o muy bajas lo tienen siempre presente” &#124; EL PAÍS Semanal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 09:20:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Hace poco, Mayte Gómez Molina metió una estantería en su casa, el primer mueble que introduce en su piso de</p>
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</p>
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<p class="">Hace poco, Mayte Gómez Molina metió una estantería en su casa, el primer mueble que introduce en su piso de Karlsruhe (Alemania) desde que se mudó a él hace casi cuatro años, toda una concesión a la permanencia dentro de una vida compuesta, hasta ahora, de situaciones extremadamente circunstanciales. Gómez Molina, de 33 años, nació en Madrid, pero ella se considera de Granada. Recibió un beca Fulbright en 2019 para hacer un máster de nuevos medios en Chicago, pero lo cursó telemáticamente en Chiclana de la Frontera: “Fue la pandemia y dije, bueno, si esto es el fin del mundo, en América tienen pistolas y en España no, así que me fui”, explica. Fue premio Nacional de Poesía Joven en 2023, pero se considera escritora narrativa: <a href="https://elpais.com/babelia/2026-03-02/los-25-libros-mas-esperados-de-marzo.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/babelia/2026-03-02/los-25-libros-mas-esperados-de-marzo.html">acaba de publicar <i>La boca llena de trigo,</i> su primera y aclamada novela</a>, en Anagrama. Incluso el piso donde por fin ha metido esa estantería que encontró por la calle está en Alemania, pero ella trabaja en Basilea. Cruza la frontera a diario para formar parte de un grupo de investigación de arte digital en 3D, donde también es profesora en la Academia de Arte y Diseño. Si se puede sacar una única conclusión de un currículo así, sería lo provechosos que pueden resultar, para una cabeza lo suficientemente bien amueblada, los no-lugares biográficos.</p>
<p class="">“Y te diré más: mi doctorado, que algún día empezaré a escribir, va sobre el camuflaje, en el arte, en la sociología y las ciencias naturales”, asiente. “Creo que me da miedo que, si me pongo muy a la vista de los demás, alguien me va a hacer daño. Creo que es por mi biografía, no es por personalidad”.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="" decoding="auto" class="_re lazyload a_m-h" height="282" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/6ONUJJKISRF3NOENSF2ZO4Z6JQ.JPG?auth=507ba20e28dbb3b95d08e00d1a013f637cee656c3db1c17a8418c4493b8c03e2&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/6ONUJJKISRF3NOENSF2ZO4Z6JQ.JPG?auth=507ba20e28dbb3b95d08e00d1a013f637cee656c3db1c17a8418c4493b8c03e2&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/6ONUJJKISRF3NOENSF2ZO4Z6JQ.JPG?auth=507ba20e28dbb3b95d08e00d1a013f637cee656c3db1c17a8418c4493b8c03e2&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/6ONUJJKISRF3NOENSF2ZO4Z6JQ.JPG?auth=507ba20e28dbb3b95d08e00d1a013f637cee656c3db1c17a8418c4493b8c03e2&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/6ONUJJKISRF3NOENSF2ZO4Z6JQ.JPG?auth=507ba20e28dbb3b95d08e00d1a013f637cee656c3db1c17a8418c4493b8c03e2&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Mayte Gómez Molina, delante de &#8216;Habitación de hotel&#8217;, de Edward Hopper, en el Museo Thyssen de Madrid.</span><span class="a_m_m">FRANCIS TSANG</span></figcaption></figure>
<p class="">Antes de ser tantas cosas que no planeaba, Gómez Molina fue la hija mayor de un militar. “Y por tanto, en mi familia hemos vivido en muchos lugares. Era una niña gordita que se mudaba mucho. Imagínate, mudarte ya es traumático cuando eres la popular o alguien que pasa inadvertido, pero como yo era gorda tenía que pasar el examen de otros niños. Tenía que hacer esa <i>performance </i>de ser superextrovertida, que un poco lo soy, pero con una impostación”, cuenta. Bajo la <i>performance, </i>en casa con sus padres, estaban las letras. “Lo que quería hacer desde pequeña era escribir un libro, desde que <a href="https://elpais.com/cultura/2013/11/13/actualidad/1384332233_087140.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2013/11/13/actualidad/1384332233_087140.html">me leí a Ana Frank</a>: es el libro que recuerdo leer primero. Luego ya leí <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/07/23/madrid/1563874713_576171.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/ccaa/2019/07/23/madrid/1563874713_576171.html"><i>Fray Perico y su borrico</i></a> y Harry Potter y cosas normales para niños. Pero Ana Frank me lo dio mi padre. Era, a lo mejor, un poco más más pequeña de lo que debía. Ocho, nueve años. Dije: Qué historia tan rara, ¿no? ¿Quién se la ha inventado? Y mi padre me dijo: ‘No, no, esto pasó de verdad’. Me impactó que la literatura pudiese hacer eso, pensar que algo era ficción y luego no era ficción. Algo se me despertó ahí. Lo que quería hacer era una novela“.</p>
<p class="">Casi de inmediato, se vio, empujada por su propio cuerpo hacia lo imprevisto: “<a href="https://elpais.com/cultura/2025-12-14/rafael-de-paula-la-anorexia-es-el-toro-mas-dificil-de-mi-vida.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2025-12-14/rafael-de-paula-la-anorexia-es-el-toro-mas-dificil-de-mi-vida.html">Tuve anorexia muchísimos años</a>, de los 13 a los 18 estuve muy muy enferma. Hasta los 27 [en 2020] no empecé realmente a hacer arte. Había escrito algunos relatos, los había mandado a concursos, pero estaba muy encadenada al tema físico. Porque debes tener controlada la comida y el ejercicio y te quedan muy pocas horas en el día: hasta para hacer lo que quieres hacer no te da tiempo, la policía que tienes dentro de la cabeza no te deja”.</p>
<p class="">Para cuando Gómez Molina recobró el control de su vida, se había graduado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Granada y había conseguido la Fulbright para investigar <a href="https://elpais.com/cultura/2018/02/17/actualidad/1518898219_823802.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2018/02/17/actualidad/1518898219_823802.html">en el Art Institute of Chicago</a>; la pandemia la había llevado a España, a Cádiz, de donde es su marido y donde refinó su gusto por los espacios liminares. “Me acuerdo estar en Chiclana, conectada con Chicago, y mi vecina escuchando carnavales a toda leche. Hay algo muy bonito en tener esos dos mundos: uno superdigital y otro superchiclanero, de Levante y carnavales”, sonríe. Parcialmente desbloqueada, empezó a producir: un documental experimental sobre su anorexia junto a su madre, <a href="https://maytegomezmolina.com/projects/como-ardilla-en-el-agua/" target="_self" rel="" title="https://maytegomezmolina.com/projects/como-ardilla-en-el-agua/"><i>Como ardilla en el agua</i></a><i>.</i> ¿Por qué su madre? “Es ama de casa, ha trabajado en el hogar toda su vida: cuando yo rechazo la comida que ella hace, es literalmente como si yo tuviera un hijo ahora y me tira el libro por la ventana”. Al volver a España se encontró en paro e hizo una exposición, <i>Me veo la nuca, </i>en la Universidad de Granada, y de ella sacó un primer poemario, <i>Mi piel virtual, cansada.</i> <a href="https://elpais.com/cultura/2023-05-02/la-era-de-la-novela-corposatirica-como-la-palabreria-de-rrhh-asalto-el-lexico-literario.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2023-05-02/la-era-de-la-novela-corposatirica-como-la-palabreria-de-rrhh-asalto-el-lexico-literario.html">Publicó otro en 2022, <i>Los trabajos sin Hércules</i></a><i>, </i>y con él volvió a verse en unas que jamás vio venir: ganó el premio nacional.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="" decoding="auto" class="_re lazyload a_m-h" height="280" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YBADHDX3TZBCBMEZDOTHUZ5MXQ.JPG?auth=e7e922c20536de016bd605594a3123cb7a82cdd2d90bccc9acdd094c2a3698e7&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YBADHDX3TZBCBMEZDOTHUZ5MXQ.JPG?auth=e7e922c20536de016bd605594a3123cb7a82cdd2d90bccc9acdd094c2a3698e7&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YBADHDX3TZBCBMEZDOTHUZ5MXQ.JPG?auth=e7e922c20536de016bd605594a3123cb7a82cdd2d90bccc9acdd094c2a3698e7&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YBADHDX3TZBCBMEZDOTHUZ5MXQ.JPG?auth=e7e922c20536de016bd605594a3123cb7a82cdd2d90bccc9acdd094c2a3698e7&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/YBADHDX3TZBCBMEZDOTHUZ5MXQ.JPG?auth=e7e922c20536de016bd605594a3123cb7a82cdd2d90bccc9acdd094c2a3698e7&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>La artista manipula un fotograma de su vídeo 3D, &#8216;El desierto&#8217;.</span><span class="a_m_m">FRANCIS TSANG</span></figcaption></figure>
<p class="">“Tú no te presentas a eso, te eligen. Imagínate cómo de fuera lo tenía del radar. Yo ni sabía que había dinero, pensaba que era como ‘eres la mejor de España, qué más te vamos a decir, un aplauso’. De repente vi que eran 30.000 euros y ahí lloré mucho, muchísimo, me sentí muy mal, como que yo no me merecía eso. No vengo de clase obrera, vengo de clase media: a lo mejor por eso, el dinero era raro, porque cuando eres de clase muy baja siempre estás pensando en él, y cuando eres de clase alta, también. Creo que es una herida de precariedad que tenemos. Pensé que tanto dinero me iba a separar de los demás, todavía más”.</p>
<p class="">Un premio nacional no soluciona una vida pero todo esto sí acercó a Gómez Molina a la vieja idea de escribir una novela. “Me ha costado mucho tener todas estas cosas; dinero pero también silencio, silencio por dentro”, explica. Ya estaba en Karlsruhe, una ciudad de casi 310.000 habitantes, lo cual también ayuda. “Es que la quietud alemana da para hacer una novela, el invierno alemán es tan fuerte. Así <a href="https://elpais.com/elviajero/2023-10-15/la-montana-magica-de-thomas-mann-esta-en-davos.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/elviajero/2023-10-15/la-montana-magica-de-thomas-mann-esta-en-davos.html">escriben <i>La montaña mágica</i></a> o <a href="https://elpais.com/cultura/2015/04/13/actualidad/1428944897_458641.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2015/04/13/actualidad/1428944897_458641.html"><i>El tambor de hojalata</i></a><i>,</i> esos buenos tochos”.</p>
<p class=""><i>La boca llena de trigo</i> tiene como protagonista a Anna, una joven con una enorme habilidad para la pintura, quien negocia los no pocos problemas que da tener más talento que experiencia en la vida: lo fácil que es ver tu obra como algo ajeno a uno, que las puertas que se abren ante tu destreza parezcan cosas circunstanciales y no conclusiones. En la primera mitad del libro, la más psicológica, Anna es incapaz de crear y, a la vez, de dejar de pensar en crear. Aquí hay<i> </i>reflexiones como:<i> </i>“Quien tiene un talento que desconoce (todo el mundo tiene un talento) fantasea con encontralo, con desplegarse a la vida a través de una acción que le dé sentido. Pintaré. Operaré. Enseñaré. Cantaré. Gobernaré. Pero, en un mundo regido por valores económicos, el talento es también una cárcel. Lo que una persona hace bien de forma natural es lo más rentable”: <i>La boca de llena de trigo</i> es una descripción prodigiosa de lugares incognoscibles como el mundo del arte o el alma de una creadora. Pero también es una exhibición del don de Gómez Molina para la frase redonda. Va una: “Qué fácil es proyectar sobre una persona joven lo que el adulto piensa de sí mismo y que las dos partes se lo crean”. Otra: “La gente imagina a los artistas presos de un arrebato que lo dota de una fuerza sobrehumana para realizar su obra. Pero, en realidad, el arte tiene más que ver con una panadería que con la idea del genio. Levantarse, amasar, hornear, esperar, descansar, repetir”.</p>
<p class="">Si Gómez Molina se centra en el mundillo del arte no es para parodiarlo o criticarlo, que quizá sería lo fácil, sino para radiografiarlo desde fuera: quién conforma la élite y quién es invitiado a ingresar en ella, qué consecuencias tiene ese ingreso&#8230; “Anna podría haber sido neuróloga, o no sé, secretaria administrativa, frutera. Élite puede surgir en casi cualquier oficio, aunque nos creamos más los de la cultura”, alerta Gómez Molina. “Pero el arte era lo que yo conocía más, es un mundo en el que entro y salgo, y tiene muchas traslaciones con el mundo literario. Lo conozco bien. Además, soy una persona que piensa visualmente, a veces para mal, y para mí era bonito trasladar ciertas ideas en esculturas que no existen”.</p>
<p class="">La gracia es que la mirada de Gómez Molina es caracterísicamente empática, incluso con un círculo tan antipático como el de las galerías. “Para mí es mundillo es bonito, porque vivo en una burbuja: he entrado en él <a href="https://elpais.com/cultura/2014/01/19/actualidad/1390124933_112854.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2014/01/19/actualidad/1390124933_112854.html">por [la comisaria de arte y escritora] Chus Martínez, una persona amable y bondadosa</a> que ha levantado a mucha gente. Hay otros rincones que yo atisbo poco, de personas con mucho dinero y muy competitivas. La gente a lo mejor de pequeña soñaba con ser pintor, cantante, futbolista, tener posiciones en el mundo de la cultura y del entretenimiento. Y aquí estás tú, en la cultura, con un recorrido, que ya puedes incluso vivir de ello: ¿y todavía compites con los demás? ¿Todavía eres mezquino, necestas plagiar, pisarle el cuello a la gente, hablar mal de los demás? Ya tienes un espacio, ¿por qué los demás no lo pueden tener? Hay gente que le gustaría estar haciendo lo que le gusta hacer».</p>
<p class="">Si hablar de éxito es hablar también de mezquindad, hablar de admiración es también hacerlo de su reverso tenebroso, la envidia, que posiblemente sea el mayor motor no verbalizado de nuestros tiempos, sobre todo para los usuarios de las redes sociales. Aquí, en estos pasajes salpicadso a lo largo de la trama, es donde <i>La boca llena de trigo</i> gana en relevancia inmediata. “Tampoco preparan a los alumnos [de Bellas Artes] para que, cuando su nombre sí aparece en los listados [de seleccionados a un concurso o convocatoria], los llamen y feliciten personas que deseaban que no apareciese, y que luego abrirán botellas de vino con otras personas y dirán: ‘No, si lo que hace no está mal, no me malinterpretes pero&#8230;’. <i>Pero no soy yo:</i> eso querrían decir. Y no es que quienes dicen eso sean malas personas”, se lee al arranque del libro.</p>
<p class="">“La envidia trae mucha vergüenza con ella”, asiente ahora la autora. “Es muy difícil decirle a alguien: me das envidia. Cuando es alguien que no conoces, tu envidia es inocua, pero cuando es un amigo o alguien de tu familia, es muy fuerte que no podamos alegrarnos de ellos. Partimos de la base de que la gente está cansada, no está haciendo lo que quiere por motivos ajenos a uno, sobre todo materiales que son muy difíciles de cambiar&#8230; Pero no todo es perdonable. También puedes decir: ¿cómo lo arreglo? Supongo que porque estamos muy precarizados y esa emoción cuesta“. </p>
<p class="">En todo caso, <i>La boca llena de trigo</i> tiene un valor objetivo dentro de la historia de su autora: la encaja, por una vez vez, en una categoría en la que se reconocería de niña, leyendo a Ana Frank entre mudanzas y <i>performances</i>. Mayte Gómez Molina, novelista. Para alguien que siempre se ha sentido un poco intrusa, no es poco. “El otro día vi un vídeo en el que Maruja Mallo decía: ‘Más que en la poesía de los eruditos, creo en la de los inspirados”, recuerda la autora. “Lloré un poco en mi casa viendo eso. Se puede llegar a muchos sitios sin competir con los demás y sin hacerles daño”. Un logro así bien merece meter un mueble en casa.</p>
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<br /><a href="https://elpais.com/eps/2026-03-25/mayte-gomez-molina-escritora-si-eres-de-clase-media-el-dinero-es-algo-raro-las-clases-muy-altas-o-muy-bajas-lo-tienen-siempre-presente.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/mayte-gomez-molina-escritora-si-eres-de-clase-media-el-dinero-es-algo-raro-las-clases-muy-altas-o-muy-bajas-lo-tienen-siempre-presente-el-pais-semanal/">Mayte Gómez Molina, escritora: “Si eres de clase media, el dinero es algo raro. Las clases muy altas o muy bajas lo tienen siempre presente” | EL PAÍS Semanal</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Miqui Otero: imaginación contra la literatura del yo &#124; EL PAÍS Semanal</title>
		<link>https://flavodomus.com/miqui-otero-imaginacion-contra-la-literatura-del-yo-el-pais-semanal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Apr 2025 02:33:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alfaguara]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Kurt Vonnegut]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura española]]></category>
		<category><![CDATA[Miqui Otero]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El invierno ya casi ha llegado a Laponia y dos osos polares se acercan a su cueva de confianza, aquella</p>
<p>The post <a href="https://flavodomus.com/miqui-otero-imaginacion-contra-la-literatura-del-yo-el-pais-semanal/">Miqui Otero: imaginación contra la literatura del yo | EL PAÍS Semanal</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></description>
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</p>
<div data-dtm-region="articulo_cuerpo">
<p class="">El invierno ya casi ha llegado a Laponia y dos osos polares se acercan a su cueva de confianza, aquella en la que este año, como todos los años, van a hibernar. Antes de introducirse, uno de ellos no puede guardarse más lo que le hierve por dentro y le empieza a echar en cara al otro una serie de actitudes que ha tenido <a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/17/ciencia/1555489877_710824.html" target="_blank">durante este verano </a>que no le han gustado, sobre todo lo que hizo el día en que pillaron aquel gran salmón. Pronto, el asunto escala y la bronca es monumental. Se oyen los gritos desde <a href="https://elpais.com/elviajero/2021/08/12/actualidad/1628768424_189818.html" target="_blank">Bergen.</a> Entonces, poco a poco, a ambos les entra el sueño y caen rendidos. Pasa el invierno y, al despertar, lo primero que hacen es continuar la discusión justo donde la dejaron.</p>
<p class="">“Este cuento lo escribí con siete años. Y yo qué sé, no descarto algún día publicarlo”, <a href="https://elpais.com/babelia/2021-01-27/que-esta-leyendo-miqui-otero.html" target="_blank">apunta Miqui Otero </a>(Barcelona, 44 años), mientras se sirve albóndigas con sepia en la barcelonesa bodega Sepúlveda. Si este relato llega a ver la luz, ya nadie jamás podrá volver a calificar al escritor de <i>La cápsula del tiempo</i> (Blackie Books, 2012), <i>Rayos</i> (Blackie Books, 2016) y, sobre todo, <i>Simón </i>(Blackie Books, 2020) de <a href="https://elpais.com/cultura/2020/10/01/babelia/1601563131_850929.html" target="_blank">“escritor de Barcelona”.</a></p>
<figure class="a_m a_m-v "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="El autor de 'Simón y 'Orquesta' mirando en lontananza en el Bar Ramón." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-v" height="623" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OBT5RXLISZAIRCNUKHMDUPJTTE.jpg?auth=2350b6c98f1ed650e87c1ad90ae926662aa7ab2ca0e50b56e8d5ecba6e08230e&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OBT5RXLISZAIRCNUKHMDUPJTTE.jpg?auth=2350b6c98f1ed650e87c1ad90ae926662aa7ab2ca0e50b56e8d5ecba6e08230e&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OBT5RXLISZAIRCNUKHMDUPJTTE.jpg?auth=2350b6c98f1ed650e87c1ad90ae926662aa7ab2ca0e50b56e8d5ecba6e08230e&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OBT5RXLISZAIRCNUKHMDUPJTTE.jpg?auth=2350b6c98f1ed650e87c1ad90ae926662aa7ab2ca0e50b56e8d5ecba6e08230e&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OBT5RXLISZAIRCNUKHMDUPJTTE.jpg?auth=2350b6c98f1ed650e87c1ad90ae926662aa7ab2ca0e50b56e8d5ecba6e08230e&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>El autor de &#8216;Simón y &#8216;Orquesta&#8217; mirando en lontananza en el Bar Ramón.</span><span class="a_m_m">Adrià Cañameras</span></figcaption></figure>
<p class="">El éxito le llegó a Otero a lo grande con esta última, que narra una historia (barcelonesa) de amor, aprendizaje, barras de bar, vertederos de amor, platos y platillos. Ganó el Premio Ojo Crítico y fue finalista del Dulce Chacón. Su adaptación al audiovisual la está trabajando María Ripoll. Lleva 25.000 copias vendidas. “Esa etiqueta de escritor de Barcelona acaba opacando otros temas. Con <i>Simón</i> hice mucha promoción en el extranjero y, al final, me sentía como si fuera portavoz del Ayuntamiento. Todo el mundo me contaba su historia con Barcelona, que si la ciudad antes molaba más, que qué había pasado… Oye, pues ni idea, acaba de ser padre por segunda vez y no piso la calle”, recuerda Otero.</p>
<p class="">Tanto por la acción de arrancar un nuevo ciclo creativo como por la reacción ante las expectativas, unas apabullantes, otras castrantes -algunas incluso emocionantes-, de haber tenido un éxito tan grande con su anterior libro,<a href="https://elpais.com/babelia/2024-04-15/orquesta-de-miqui-otero-una-novela-rural-clasica-donde-la-musica-es-la-narradora.html" target="_blank"><i> Orquesta,</i> su última novela</a> (publicada por Alfaguara el año pasado y ya en fase de traducción al italiano, portugués y rumano), es una historia coral escrita desde la imaginación, algo en peligro de extinción. A punto de desaparecer a manos de aquello tan vulgar llamado experiencia.</p>
<p class="">La trama sucede durante una verbena de verano en una aldea gallega. Entre sus personajes hay un conde estilo imperio, una estrella accidental de la movida reconvertida a miembro de la ultraderecha, e incluso un tal Miguel, que es escritor y aparece como aquel Hitchcock que cargaba un contrabajo al bajarse de un tren. Y todo esto, narrado por la música, acaso la más omniscientes de las formas artísticas. Solo le faltan los osos polares.</p>
<figure class="a_m a_m-v "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="Otero, en un sillón de la barbería. Su obra anterior acaba de ser editada con nuevas portadas por Debolsillo." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-v" height="623" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OMV4GWA2CVAF3GQNUGU7GNADX4.jpg?auth=b04c937aab574acd1ef25ba06ed2a23b83254078d942698eebaed50d1bd907fa&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OMV4GWA2CVAF3GQNUGU7GNADX4.jpg?auth=b04c937aab574acd1ef25ba06ed2a23b83254078d942698eebaed50d1bd907fa&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OMV4GWA2CVAF3GQNUGU7GNADX4.jpg?auth=b04c937aab574acd1ef25ba06ed2a23b83254078d942698eebaed50d1bd907fa&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OMV4GWA2CVAF3GQNUGU7GNADX4.jpg?auth=b04c937aab574acd1ef25ba06ed2a23b83254078d942698eebaed50d1bd907fa&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/OMV4GWA2CVAF3GQNUGU7GNADX4.jpg?auth=b04c937aab574acd1ef25ba06ed2a23b83254078d942698eebaed50d1bd907fa&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Otero, en un sillón de la barbería. Su obra anterior acaba de ser editada con nuevas portadas por Debolsillo.</span><span class="a_m_m">Adrià Cañameras</span></figcaption></figure>
<p class="">“¿Sabes qué es una novela coral? Una que tiene más personajes que lectores”. Esto es lo que le dijo alguien a Otero durante el proceso de creación de <i>Orquesta. </i>Obviamente, el escritor siguió adelante con esta suerte de <a href="https://elpais.com/cultura/2016/11/17/actualidad/1479400145_912923.html" target="_blank">Robert Altman</a> gallego —en Galicia pasa el autor los veranos leyendo a los rusos. El libro redibuja la secuencia con sus anteriores obras, que recorre la novela de aprendizaje, la de amistad, la costumbrista o el relato pop, para terminar creando un <i>corpus</i> narrativo que es como una larga barra de bar pintada por Edward Hopper en la que beben Kurt Vonnegut, Kingsley Amis, Paul Weller, el frutero, el borracho del barrio y, al final, junto al baño, unos rusos, la mitad de ellos escritores primos de <a href="https://elpais.com/cultura/2017/07/06/babelia/1499341593_711094.html" target="_blank">Dovlátov; </a>la otra mitad, exnarcotraficantes con ático en Diagonal Mar.<i> “Orquesta</i> es como cuando conoces a mucha gente, ves a uno muy distinto y debes escuchar con cuidado para saber por qué está en esa mesa junto a esa gente. La veo como más personal que las anteriores. Hilo musical, por ejemplo, era la novela de carpeta de instituto, donde pegas todo lo que te gusta y crees que te define: eres una mezcla entre Magic Johnson y ese grupo de pop. Esta es como mi disco folk de la mediana edad”, afirma el escritor, mientras nos recuerda que este restaurante en el que estamos era el favorito de Pep Guardiola. Miqui es mucho del Barça, sobre todo, del que iba vestido de Meyba.</p>
<p class="">En los 15 años que han pasado desde su <a href="https://elpais.com/diario/2011/01/08/babelia/1294449154_850215.html" target="_blank">debut con <i>Hilo musical, </i></a>obviamente, el autor ha cambiado mucho; el mundo de la literatura, incluso más. Lo que entonces podía leerse como la continuación de una tradición de escritura a medio camino entre la metabolización de referentes culturales y la más o menos respetuosa puesta al día de géneros que una vez pensamos que jamás se destruirían, que seguirían transformándose incluso cuando ya estuviéramos muertos (así fueron exactamente todas las escenas musicales de los noventa), hoy parece tremendamente contracultural. En la era de la autoficción, lo que hace Otero parece casi ciencia ficción. “Este libro es una reacción a cosas que me molestan, a un momento ultraplano en el que todo dios escribe desde el yo, muy adulterado y solo para los conversos. Eso creo que invalida lo disruptivo, porque hablas solo para los que te dicen que sí a todo. No me gusta esa lógica de mercado de escribir para tu nicho. Todo supersegmentado en una realidad algorítmica en la que no creo. Quería escribir desde un nosotros, pero no un nosotros facha o pijo, tampoco desde la equidistancia, porque la novela es conflicto”, dice el autor sobre esa apuesta suya de mezclar a Berlanga y Don DeLillo para ver qué nos sale si combinamos costumbrismo y funambulismo.</p>
<figure class="a_m a_m-v "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="El autor, en la librería Calders." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-v" height="623" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XWYGCU67FFAYLGKIOMFH7WTKKQ.jpg?auth=e215e8e1340298c7794960cf3487fcb7cc804c1da440e8be5218e2ccd01045c4&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XWYGCU67FFAYLGKIOMFH7WTKKQ.jpg?auth=e215e8e1340298c7794960cf3487fcb7cc804c1da440e8be5218e2ccd01045c4&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XWYGCU67FFAYLGKIOMFH7WTKKQ.jpg?auth=e215e8e1340298c7794960cf3487fcb7cc804c1da440e8be5218e2ccd01045c4&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XWYGCU67FFAYLGKIOMFH7WTKKQ.jpg?auth=e215e8e1340298c7794960cf3487fcb7cc804c1da440e8be5218e2ccd01045c4&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XWYGCU67FFAYLGKIOMFH7WTKKQ.jpg?auth=e215e8e1340298c7794960cf3487fcb7cc804c1da440e8be5218e2ccd01045c4&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>El autor, en la librería Calders.</span><span class="a_m_m">Adrià Cañameras</span></figcaption></figure>
<p class="">En el trayecto construye un fresco intergeneracional que no cae en el buenismo de pensar que todos nos podemos entender. Nos recuerda que no discrepamos ni mejor ni más fuerte de lo que lo hicieron antes nuestros mayores. Solo diferente. “El otro día leía un texto en el que se decía que el vals era una aberración que iba a corromper a la juventud. Y muchas de las frases eran calcadas a algunas que oímos cada día en este debate entre generaciones. Creo más en los problemas de clase que en estos”, remata Otero.</p>
<p class="">Tras el almuerzo en la Sepúlveda, el escritor insiste en que nos acerquemos al Bar Ramón, un clásico de <a href="https://elpais.com/elviajero/2019/03/14/actualidad/1552557474_566285.html" target="_blank">su barrio, Sant Antoni</a> (del que no han nombrado sheriff solo porque esto es Barcelona, no Arkansas), que aún está cerrado al público. Si usted va por Barcelona con Miqui Otero, igual no se abren las aguas al cruzar la Rambla de Catalunya, pero seguro que se le abren todas las bodegas entre el Raval y Poble Sec (en la Rafel, en la calle de Manso, tenía el autor tarifa plana). Solos en la barra junto a los dos dueños del local, Otero rememora una anécdota que explica bastante bien su naturaleza. El propietario y cocinero organiza varias veces al año unas cenas privadas con clientes amigos. En ellas se degustan nobles viandas y se dibujan eternas sobremesas a puerta cerrada. Él fue invitado a una de esas. Pero se le olvidó. Con el ágape empezado, el dueño le llamó. Miqui estaba en casa en pijama (como buen escritor), terminándose un enorme plato de pasta. Al cabo de 20 minutos se encontraba ya en el local comiendo. “Cómo me dolía el estómago”, recuerda al autor de <i>Rayos</i> —del que se acaba de lanzar el audiolibro—, que por nada del mundo se iba a perder la oportunidad de, no tanto comer jamón del bueno y uno de esos guisos por los que es célebre el Ramón, sino de participar de esa tertulia que se adivinaba plagada de historias.</p>
<p class="">No hay mejor oyente que Otero, y tampoco hay nadie tan capaz de invitar, solo con una mirada, solo con media pregunta, a que le narren algo. “Mis amigos me regalaron una camiseta en que se leía aquello de ‘ve con cuidado o saldrás en mi novela’. Durante un tiempo, cuando estaba en un bar y alguien empezaba a contarme algo, metía la mano en el bolsillo y arrancaba la grabadora del móvil.<a href="https://elpais.com/espana/2024-10-10/villarejo-condenado-a-19-anos-de-carcel-en-tres-de-las-piezas-abiertas-en-la-audiencia-nacional.html" target="_blank"> Era un Villarejo pop. </a>Mis libros están llenos de estas historias que acumulo y que con el tiempo van mutando siempre hacia algo que tal vez ya no es cierto, pero sí es mucho mejor. A veces, me sorprendo escribiendo en busca de un momento en el que pueda meter esa historia”.</p>
<figure class="a_m a_m-v "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="Miqui Otero degustando&#10;boquerones y ensalada de tomate en el Bar La Plata." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-v" height="623" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/SQDE6XJAQJCVTPP5WB4ZHS7YME.jpg?auth=a1ccac5123553d95dedd62f47dda3fd94a54216cc10efc4536a5d8ee3f9a6c9c&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/SQDE6XJAQJCVTPP5WB4ZHS7YME.jpg?auth=a1ccac5123553d95dedd62f47dda3fd94a54216cc10efc4536a5d8ee3f9a6c9c&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/SQDE6XJAQJCVTPP5WB4ZHS7YME.jpg?auth=a1ccac5123553d95dedd62f47dda3fd94a54216cc10efc4536a5d8ee3f9a6c9c&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/SQDE6XJAQJCVTPP5WB4ZHS7YME.jpg?auth=a1ccac5123553d95dedd62f47dda3fd94a54216cc10efc4536a5d8ee3f9a6c9c&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/SQDE6XJAQJCVTPP5WB4ZHS7YME.jpg?auth=a1ccac5123553d95dedd62f47dda3fd94a54216cc10efc4536a5d8ee3f9a6c9c&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Miqui Otero degustando<br />
boquerones y ensalada de tomate en el Bar La Plata.</span><span class="a_m_m">Adrià Cañameras</span></figcaption></figure>
<p class="">Los padres del escritor emigraron desde Galicia a Barcelona. Aquella ruta la hicieron dos coches. En el otro iban sus tíos y su primo, el escritor Francisco Casavella. Fue este quien le retó a publicar antes de cumplir los 30. Otero lo hizo a los 29. <a href="https://elpais.com/cultura/2023-01-11/el-dia-del-watusi-la-novela-de-francisco-casavella-que-no-para-de-crecer.html" target="_blank">La influencia del autor de <i>El día del Watusi</i> fue y es grande,</a> una figura casi totémica que incentivó al autor de<i> Simón</i> no solo a emprender una carrera como escritor (ya lo es desde hace tiempo, aunque afirma que si mañana pasa las aduanas estadounidenses se sentirá más cómodo declarando que es ebanista), sino también a modular la forma en que se iba a presentar como tal. “Un día, en el estudio de mis padres, esa biblioteca que fue creciendo a medida que yo crecía, con volúmenes de Círculo de Lectores y otros del Mercat de Sant Antoni, veo <i>El triunfo, </i>de Casavella. Leo la bio y pone: ‘Nacido en tal calle en Sant Antoni, fue botones de banco y chófer de una supervedette del Paralelo’. Y le pregunto a mi madre: ‘¿Francis fue chófer?‘. Y me responde: <i>‘Filliño, </i>no tenía ni carnet de conducir’. Mi reacción es: ‘Mejor. Si conducía sin carnet, jefe; si se lo ha inventado todo, más jefe aún”.</p>
<p class="">Y como en aquellas historias en que el aprendiz supera al maestro, Otero recuerda que una explosión de gas en la cercana calle de Borrell le pilló con 10 años en casa escribiendo. Bajó con su padre a ver los destrozos en el vecindario y se topó con unos edificios que habían perdido la fachada. Se podía ver desde la acera todo el interior de las casas, ropa interior de sus moradores incluida. “Dije en una entrevista que ese fue el momento en que supe que quería ser escritor, para narrar esa interioridad de las personas y sus vidas. Un día se lo conté a mi madre. ‘¿Escritor? ¿Pero tú no recuerdas que casi muero porque pasé 30 segundos antes de la explosión por esa misma calle? ¿Escritor? ¡Huérfano!”.</p>
<p class="">Unos días después del almuerzo en la Sepúlveda, acompañamos a Otero, inquieto agitador cultural de la ciudad, que organizó, entre otras cosas, el festival Primera Persona —por ahí pasaron de <a href="https://elpais.com/cultura/2018/09/14/actualidad/1536941158_431867.html" target="_blank">Brett Anderson</a> a <a href="https://elpais.com/smoda/placeres/2025-03-13/rachel-cusk-estamos-repletas-de-pensamientos-masculinos-tengo-que-regresar-a-un-estado-primitivo-para-hallar-una-realidad-femenina.html" target="_blank">Rachel Cusk</a> para <i>autoficcionarse</i> antes de que eso fuera la norma—, junto a Kiko Amat en el CCCB, a cortarse el pelo. “Su cabello es como si Hendrix metiese los dedos en el enchufe, es bastante ingobernable”, nos dice Juan Miguel Lucena, el que fuera su peluquero de confianza. Está jubilado, pero mantiene el contacto con el escritor. “Nos conocimos porque vino a mi peluquería con un amigo músico y yo tenía mi música puesta. Sonó<a href="https://www.youtube.com/watch?v=fiH9edd25Bc" target="_blank"> <i>What Is Life, </i>de George Harrison.</a> Empezamos a hablar, y hasta hoy. Pillar un peluquero que te entiende es como pillar un buen podólogo, no lo quieres soltar nunca. Mi podólogo se acaba de jubilar y ando fastidiado. Miqui es un gran conversador, un tipo de voz suave que dice cosas más potentes de lo que parece y que, de golpe, te rompe con un chiste… Pero ¿no es mejor que hables con otros escritores para el artículo que con su peluquero?”.</p>
<figure class="a_m a_m-v "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img alt="Miqui Otero, en su casa de Barcelona." decoding="auto" class="_re lazyload a_m-v" height="623" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/DRVTNVH7FJCVHL7I4XQRDQMUSE.jpg?auth=ed782aa30729c6d72792e9de1a7f1cda5080a093b78abe7aa59d23da794eb64d&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/DRVTNVH7FJCVHL7I4XQRDQMUSE.jpg?auth=ed782aa30729c6d72792e9de1a7f1cda5080a093b78abe7aa59d23da794eb64d&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/DRVTNVH7FJCVHL7I4XQRDQMUSE.jpg?auth=ed782aa30729c6d72792e9de1a7f1cda5080a093b78abe7aa59d23da794eb64d&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/DRVTNVH7FJCVHL7I4XQRDQMUSE.jpg?auth=ed782aa30729c6d72792e9de1a7f1cda5080a093b78abe7aa59d23da794eb64d&amp;width=1960 1960w" width="414" sizes="auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/DRVTNVH7FJCVHL7I4XQRDQMUSE.jpg?auth=ed782aa30729c6d72792e9de1a7f1cda5080a093b78abe7aa59d23da794eb64d&amp;width=414" loading="lazy"/><svg aria-hidden="true" class="icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn" viewbox="0 0 40 40"><use xlink:href="#svg-ampliar"/></svg></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true"><span>Miqui Otero, en su casa de Barcelona.</span><span class="a_m_m">Adrià Cañameras</span></figcaption></figure>
<p class="">Tras el corte de pelo, paseamos hasta el Bar La Plata, en pleno barrio Gòtic, para comer sus célebres boquerones y su ensalada de tomate. Roger Pascual es periodista y autor de <i>El gran salto,</i> biografía del<a href="https://elpais.com/eps/2024-11-12/gervasio-deferr-el-viaje-del-olimpo-a-los-infiernos.html" target="_blank"> gimnasta Gervasio Deferr. </a>Nieto de los propietarios de este emblemático local, hoy se encarga de que no muera de viejo ni tampoco se haga tan moderno que resulte redundante. “Escribí a Miqui tras <i>Simón</i> para felicitarle. Me encantó y me identifiqué porque yo también crecí al lado de una barra, como el protagonista. <i>Orquesta </i>es una evolución que me ha gustado mucho. Me fascina su sensibilidad para construir personajes… Pero ¿no es mejor que hables con escritores más de su círculo, como Carlos Zanón, para el artículo y no conmigo?”.</p>
<p class="">El café (y el ayudante para la digestión) en la Sepúlveda lo tomamos en la terraza. Frente a su pacharán, Otero observa los hielos bailar como si al ritmo de la orquesta Panorama se movieran y se va lejos… “Cuando acabe esto de las entrevistas te llevo a ver un <a href="https://elpais.com/espana/catalunya/2024-12-10/el-futbol-de-barrio-revive-con-la-aficion-del-sant-andreu-y-el-europa.html" target="_blank">Europa-Sant Andreu, es el derbi más bestia del fútbol,</a> te lo juro”. Y al segundo vuelve a meterse en este artículo para cerrarlo como solo un escritor sabe: “Con 40 no vas a escribir la misma historia tan bien como a los veintipocos. Mis intereses varían, ya me he pateado todos los bares <i>underground</i>. Tal vez esto que hago ahora me cuesta más, pero te digo ya que ninguna novela se escribe sola, como dicen algunos pedantes. Un día lo intenté, dejé el ordenador abierto, bajé a tomar cervezas y al subir a casa el cursor seguía ahí parpadeando en la tundra de la página en blanco. No se escribió sola, doy fe. No sé qué escritor voy a ser, pero prometo que no me voy a convertir en una banda de tributo a mí mismo”.</p>
</div>

<br /><a href="https://elpais.com/eps/2025-04-11/miqui-otero-imaginacion-contra-la-literatura-del-yo.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/miqui-otero-imaginacion-contra-la-literatura-del-yo-el-pais-semanal/">Miqui Otero: imaginación contra la literatura del yo | EL PAÍS Semanal</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cómo romper con tu psicólogo: aprender a decir adiós cuando la terapia se ha estancado &#124; Bienestar &#124; S Moda</title>
		<link>https://flavodomus.com/como-romper-con-tu-psicologo-aprender-a-decir-adios-cuando-la-terapia-se-ha-estancado-bienestar-s-moda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Flavo Domus]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 14:10:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bienestar]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dejar a una pareja no es fácil. Alejarse de un amigo, tampoco. Pero, ¿qué pasa cuando es el psicólogo el</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p> 
<br /><img decoding="async" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/R5KXEZQPNZDCLDGCXTNJDSACZE.jpg?auth=0f20887277cd0b5998e73e9d06b1c41ae813fec5346b8663441baec31f67ea0d" /></p>
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<p class=""><a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/2025-01-24/por-que-la-pregunta-quien-dejo-a-quien-se-repite-en-cada-ruptura.html" target="_blank">Dejar a una pareja</a> no es fácil.<a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/2025-03-26/romper-con-un-amigo-como-salir-de-una-amistad-que-se-queda-sin-oxigeno.html" target="_blank"> Alejarse de un amigo</a>, tampoco. Pero, ¿qué pasa cuando es el psicólogo el que ya no encaja en la vida de su paciente? ¿Qué ocurre cuando se siente que el avance terapéutico se ha estancado y que los progresos son nulos? Los anglosajones hablan de la<i> therapy rut</i>, un callejón sin salida en el que las sesiones ya no ayudan al paciente, que no siempre sabe bien cómo comportarse al descubrir que la terapia no está funcionando.</p>
<p class="">Rafael San Román Rodríguez, autor de <a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.amazon.es%2F%25C2%25BFQu%25C3%25A9-cuento-psic%25C3%25B3logo-hablamos-identidad%2Fdp%2F8410243431&amp;data=05%7C02%7Cbgarcia%40smoda.es%7C7013c5d57dbb4a49983708dd653b718b%7Cc4fd49f3e15a44d882e2c909735d2e45%7C0%7C0%7C638778028175810265%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=AAFVDV2zc64jH5BnI9kzldefmtW811Kf%2BbFVpeflc08%3D&amp;reserved=0"><i>¿Qué le cuento a mi psicólogo?</i></a> (Plataforma Editorial, 2024), advierte antes de comenzar que no hay por qué verlo todo desde el pesimismo y pensar que el final del proceso terapéutico es porque se ha encasquillado. ”Una señal inequívoca de que hay que decir adiós al especialista es haber logrado los objetivos. El paciente se puede dar cuenta de que los ha cumplido o siente que la terapia se ha desviado del tema por el que acudió, por lo que ambos entran en una fase positiva y agradable, pero más residual en la que ambas partes están a gusto en la <a href="https://elpais.com/smoda/belleza/es-un-mito-que-si-eres-psicologa-resuelves-mejor-tus-problemas-cuando-necesitan-ayuda-los-que-ayudan.html" target="_blank">relación terapéutica</a>, pero ya no hacen avances nuevos“, asegura.</p>
<p class="">El <a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/2025-02-02/terapia-o-sindicato-que-estamos-haciendo-mal.html" target="_blank">psicólogo </a>comenta que tanto el paciente como el profesional que le trata se darán cuenta de que ha llegado el momento de decir adiós cuando no haya temas de los que hablar o cuando en cada sesión surja un tema nuevo de aparente poca importancia, que puede ser el intento inconsciente del paciente de mantener el proceso. “Puede haber algún conflicto que haga que se dañe o rompa la relación terapéutica. También puede ocurrir que el terapeuta haya hecho algo que no esté bien para el paciente y vaya en contra del vínculo, pero es infrecuente”, matiza.</p>
<p class="">Para Pilar Conde, directora técnica y psicóloga en <a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fclinicasorigen.es%2F%3Futm_source%3Dadwordsbranding%26gad_source%3D1%26gclid%3DCj0KCQjwkN--BhDkARIsAD_mnIp4X2kwEIjCN8gyBrWiVdf-Q5VoRRjejdHbuQEEqtRnB9c3uyoOFrwaAv7fEALw_wcB&amp;data=05%7C02%7Cbgarcia%40smoda.es%7C7013c5d57dbb4a49983708dd653b718b%7Cc4fd49f3e15a44d882e2c909735d2e45%7C0%7C0%7C638778028175829801%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=B91yMQj5ifV3NezNLReh8RzLaglztJuRKdTteogfZjU%3D&amp;reserved=0">Clínicas Origen</a>, “lo habitual es dejar la terapia cuando el síntoma disminuye. En esos momentos la probabilidad de buscar otro psicólogo no es alta, dado que la persona deja la terapia porque se encuentra mejor. En el caso de que se deje porque no se encuentra bien con el vínculo establecido, es importante permitirse darse oportunidad para encontrar otro profesional que le pueda ayudar”.</p>
<h3 id="huir-del-ghosting-en-clave-terapeutica" class="">Huir del ‘ghosting’ en clave terapéutica</h3>
<p class="">El informe<i> </i><a href="https://eur01.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.fundacionmutua.es%2Factualidad%2Fnoticias%2Fmacroestudio_salud_mental%2F&amp;data=05%7C02%7Cbgarcia%40smoda.es%7C7013c5d57dbb4a49983708dd653b718b%7Cc4fd49f3e15a44d882e2c909735d2e45%7C0%7C0%7C638778028175845380%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=Cecv%2BfD%2BdHcpsAAQKG6OGlB%2Fe%2FKAuYttAMXs%2FDd3m2w%3D&amp;reserved=0"><i>La situación de la salud mental en España</i></a> revela que el 26,2% de las personas acude actualmente a un especialista de salud menta. También que cuatro de cada diez españoles (39,3%) valora de forma negativa su salud mental actual. Este estudio también concluye que el 57,1% de los tratamientos se basa en la prescripción de fármacos, seguido por la psicoterapia (47,6%) y la participación en programas sociales de apoyo (27,4%). Sin embargo, el abandono de la terapia psicológica que supone una interrupción prematura del tratamiento no es algo extraño.</p>
<p class="">A la hora de comunicar la decisión de <a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/como-dejar-a-tu-terapeuta-e-identificar-motivos-legitimos-para-tomar-la-decision.html" target="_blank">abandonar la terapia</a>, Conde recomienda abordar el tema con seguridad y tranquilidad. “El profesional está preparado para gestionar esta posibilidad y agradecerá más la sinceridad que el abandono sin dar explicaciones. En el caso de que se lo tome mal, es importante ser asertivo. “Entiendo que te pueda saber mal, dado que te has implicado conmigo, y yo eso lo agradezco, pero he decidido dar un cambio, y he querido ser honesto contigo”, podría ser una manera de comunicarlo, según Pilar Conde.</p>
<p class="">Sin embargo, tampoco es raro que los pacientes dejen la terapia sin comunicarlo antes. San Román Rodríguez dice que en esos casos, la mejor interpretación en términos generales de un <a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/y-si-es-un-amigo-intimo-el-que-te-hace-ghosting.html" target="_blank"><i>ghosting</i> </a>en clave terapéutica es que la dinámica responde al estilo de enfrentamiento, de relacionarse y de abordar los conflictos relacionales del paciente. “Se comporta en la terapia como en la vida. Si me ha dejado, seguramente actúa así con otras facetas de su vida, ligues, amistades, en el trabajo… Si no tengo más información, no tengo por qué tomarlo como el gran fracaso”, explica.</p>
<p class="">Para saber si se ha alcanzado un punto muerto, el paciente puede ha de valorar si se siente emocionalmente desconectado del terapeuta, si ha perdido confianza en el plan o incluso si puede advertir cierta irritabilidad por su parte durante las sesiones y tener la sensación de cierta incomprensión por parte del profesional. “En este caso, es bueno comentarlo con el propio profesional para ver si coincide, pues hay veces que puede pensar lo mismo y hacer una salida saludable para ambas partes”, recomienda Conde. A la hora de hablar de la irritabilidad mostrada ante el terapeuta, Rafal San Román quiere hacer una advertencia final. “A veces el psicólogo puede decir cosas reveladoras que al paciente no le guste escuchar y puede tener la tendencia a negarlo o protegerse, pero eso no quiere decir que tenga que dejar la terapia, sino más bien, lo contrario”.</p>
<p class="">Encontrar al terapeuta adecuado no siempre es fácil, pero las sesiones no tienen por qué serlo tampoco necesariamente. En el caso de que realmente el paciente se sienta estancado y decida abandonar a su psicólogo, lo adecuado es siempre hacérselo saber con delicadeza y honestidad. En el espectro emocional hacer ‘ghosting’ indica cobardía y una actitud evitativa y en terapia es también importante poner en marcha un ejercicio de comunicación saludable y directa que permita una clausura. Al fin y al cabo, una terapia de calidad empodera a los pacientes para que sean capaces de hacer cosas complicadas, y echar el cierre a cualquier tipo de relación siempre lo es.</p>
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<br /><a href="https://elpais.com/smoda/bienestar/2025-04-07/como-romper-con-tu-psicologo-aprender-a-decir-adios-cuando-la-terapia-se-ha-estancado.html">Source link </a></p><p>The post <a href="https://flavodomus.com/como-romper-con-tu-psicologo-aprender-a-decir-adios-cuando-la-terapia-se-ha-estancado-bienestar-s-moda/">Cómo romper con tu psicólogo: aprender a decir adiós cuando la terapia se ha estancado | Bienestar | S Moda</a> first appeared on <a href="https://flavodomus.com">Flavo Domus Editorial</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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