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La fantasía ha presentado una versión edulcorada del pasado, a veces reaccionaria

Joe Abercrombie (Lancaster, 1974) ha enviado al banquillo el cínico y violento mundo de la Primera Ley al que ha dedicado diez libros. Presenta en el Festival Celsius de Avilés ‘Los Diablos’ (Runas), situada en una Europa medieval alternativa con una Papisa con poderes mágicos y monstruos a su servicio.
-¿Adiós a la Primera Ley, la serie que le ha hecho ganar al grueso de sus lectores?
-Por ahora no he decidido tirar todo eso a la basura. Es muy posible que vuelva, tras los seis primeros libros hice una pausa con la serie del Mar Quebrado en busca de un público diferente y regresé con tres libros más. Con ‘Los Diablos’ vuelvo a hacer algo similar, probar algo ligeramente diferente que ofrecer a nuevos lectores que pueden encontrar intimidante intentar leer diez libros. Cuando era joven el libro más extenso que podías encontrar era ‘El Señor de los Anillos’, pero la fantasía no ha parado de crear series cada vez más extensas. Creo que hay lugar para algo más ligero, un poco más corto, un poco más centrado.
-¿El proyecto será una trilogía?
-Creo que cada historia tendrá ese conjunto de personajes, con algunos nuevos entrando, otros saliendo, y algunos arcos argumentales más amplios en segundo plano pero en esencia se sostendrá por sí sola. Sin duda habrá al menos tres (es lo que he firmado), y más si hay más interés.
-En ‘Los Demonios’ un grupo formado por una pretendiente al imperio de Oriente, un cruzado, una mujer lobo, un vampiro, una elfa, un nigromante, una mercenaria y un fraile salen de sus jaulas y viajan de Roma a Troya para cumplir una misión. ¿En la siguiente quién tendrá el protagonismo?
-El siguiente tiene una estructura más de misterio, y la naturaleza de la historia es la caza de brujas. Y hay un sacerdote diferente a cargo del grupo. Por lo tanto, el tono es un poco diferente, un poco más oscuro, quizás un poco más desagradable.
-Ha creado una Europa alternativa que es difícil de resumir. ¿Qué le ha llevado a construir este escenario?
-La clave es que se trata de Europa en lugar de un mundo secundario totalmente inventado. Si hablas de Cartago o Troya la gente se sitúa de inmediato, si haces chistes sobre hombres lobo alemanes lo pillan. Pero ha de transmitir una sensación de extrañeza: el mundo se construyó sobre los huesos de algo más emocionante, con una Europa llena de ruinas cartaginesas con toque mágico. El mundo griego es distinto porque Troya venció. La gran diferencia, supongo, es que hubo una Salvadora, y por lo tanto, una iglesia y un sacerdocio femeninos. Y eso realmente me pareció una forma rápida de mostrar que estamos en un mundo ligeramente diferente, mirado a través del espejo. Además así incorporo muchos personajes femeninos a la historia, mientras que en la fantasía a menudo encontramos estructuras de poder muy masculinas, estructuras muy patriarcales, muchos reyes, muchos generales, muchos guerreros y caballeros.
“Siempre me ha gustado ser cínico. Dudar es una buena idea”
-En sus libros siempre hay más ambigüedad moral que heroísmo. Y aquí la Iglesia cuenta con una rama, la Santa Conveniencia, dispuesta a hacerlo necesario para conseguir sus objetivos en beneficio de un bien mayor. Quizá esto sea lo más realista del libro.
-En la fantasía, tradicionalmente nos encontramos con héroes muy puros y villanos muy malvados, y el mundo real es obviamente mucho más turbio y difícil que eso. Así que siempre he intentado reflejar eso en mi escritura. He disfrutado de libros como‘Juego de Tronos’, donde el bien y el mal es más bien una cuestión de cuáles son tu postura y tus lealtades locales. Y claramente, la Iglesia fue una parte fundamental de la vida medieval, enormemente positiva en algunos aspectos, quizás bastante negativa en otros.
-No sé si cuando se le ocurrió la Santa Conveniencia conocía estos tres principios del fundador del Opus Dei: la santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza.
-Es interesante. A primera vista no suena muy virtuoso. Sí, la religión puede volverse muy aterradora.
-En su parodia de la Iglesia católica…
-No tengo ningún problema con el catolicismo, es la religión que define la Europa medieval, era inevitable. Pero prefiero hablar de religión en general que ponerme en la cola de las críticas al catolicismo.
-…, bueno, de prácticas religiosas tradicionales. Su recurso es modificarlas ligeramente para mostrar el absurdo. Como la Calabaza y la Sandalia sagradas de la Vida de Brian.
-La peregrinación, las reliquias, las indulgencias, algunas prácticas financieras y cómo la espiritualidad se monetizó… El nexo entre el capitalismo y la religión siempre ha sido un tema fascinante. Y, al mismo tiempo, no hay que perder de vista que la religión también puede ser una gran fuerza para el bien en ocasiones. Mucha gente creía en esto con mucha sinceridad y sinceridad.
-Sus libros no se caracterizan por ningún tipo de compromiso político sino más bien por su cinismo. Pero también hay toda una corriente más militante en el género…
-La fantasía a veces ha sido culpable de simplificar bastante las cosas, de presentar una visión muy edulcorada de la monarquía, del pasado, una aproximación a la política bastante reaccionaria. Y a mí siempre me ha gustado ser cínico y dudar sobre las cosas. . Dudar es una buena idea. Creer en algo completamente es bastante peligroso. En La Primera Ley mostraba mi escepticismo ante la idea de un rey prometido que regresa para liderar una nación y sobre la manipulación de la historia. Gandalf… es bastante problemática esa persona que está dispuesta a manipular los sistemas políticos y a inventar historias para conseguir lo que quiere. En la trilogía de La Era de la Locura le di la vuelta a la situación y adopté una perspectiva cínica y escéptica sobre la revolución y la lucha de clases. En definitiva, creo que no hay respuestas fáciles a las preguntas difíciles.
-Quizá la fantasía tiene una función política en un sentido más abstracto. Mostrar que todo puede ser diferente, que puede haber alternativas y otros puntos de vista justo cuando todo el mundo parece metido dentro de la burbuja de su certeza.
-La fantasía es más útil cuando es una buena herramienta alegórica para que la gente se aleje de esa atmósfera de realidad tan polarizada y sobrecargada y pruebe ideas y experimente con posturas que podrían resultarles muy difíciles de aceptar en el mundo real.
-En sus libros escribía fantasía sin monstruos (aparte de los humanos). Y ahora pasa a un festival de monstruos. ¿Qué le ha llevado a ello?
-Quería un libro con un gran componente fantástico, con mucha magia, muchos monstruos, muchos de los monstruos clásicos que estamos acostumbrados a ver: hombres lobo, vampiros, duendes, troles… un montón de magos y hechiceros de un tipo u otro. En parte porque pensé que sería entretenido y en parte, supongo, porque me interesaba, como siempre, investigar la cuestión de dónde está la línea entre héroe y villano. En la fantasía, estamos acostumbrados a ver héroes puros con motivos puros, que se comportan de forma heroica y logran resultados muy positivos. Siempre me han interesado más las personas imperfectas con motivaciones contradictorias, que quizás logran buenos resultados por accidente o que hacen cosas nobles que fracasan porque juzgan mal y tienen ideas equivocadas. Así que, en ‘Los Diablos’, supongo que la pregunta clave es: ¿quiénes son los monstruos? ¿Son los hombres lobo, los vampiros y esos marginados temidos y odiados por la sociedad? ¿O son quizás las personas en el poder que se ven obligadas a comportarse de una manera muy maquiavélica y oportunista?
-¿Cuál es el sentido del sentido del humor (que en esta serie es constante) en la fantasía?
-La fantasía suele tener un tono bastante solemne, místico, y puede resultar un poco pomposa a veces. Pero al escribir siempre ha gustado el ingenio en los personajes, que no quiere decir necesariamente ni payasadas ni comedia.
-En que fase está la adaptación al cine de ‘Best serve cold’ por Tim Miller?
-Estancada, o en suspenso. No está muerto, pero tampoco en proceso de producción inmediata.
-¿Y la compra de los derechos de ‘Los Diablos’ nada menos que por James Cameron?
-El acuerdo se cerró un tiempo antes de que saliera el libro y ahora estamos trabajando en ello, en la primera parte del proceso de guion. Pero es una etapa muy temprana. Todavía estamos intercambiando ideas, y veremos cómo evoluciona.
-¿Las relaciones sexuales interespecies, por no llamarlas directamente bestialismo, sobrevivirán? ¿Y los momentos de humor?
-En primera instancia, adaptaremos el libro tal como está y luego surgirán muchas de esas preguntas. Es decir, creo que necesita una clasificación R, lo cual es un desafío porque potencialmente limita la audiencia y el presupuesto. Pero es un concepto muy difícil de implementar con una certificación PG o algo así. Me sorprendería y me decepcionaría si se limaran todas las asperezas de esa manera. Parte de la gracia de esto es que a veces se sale de madre. Otro problema es la voz interior de los personajes. ¿Haces voces en off explícitas? ¿Buscas personajes que se complementen, para que la gente pueda interpretar en un diálogo lo que habría sido un monólogo interno? Hay muchos desafíos, pero pienso en películas como ‘Pulp Fiction’ que lograron tener momentos cómicos y momentos explosivamente violentos, impactantes, casi de mala calidad. Ese es el tono específico de Tarantino, muy efectivo, que la gente admiró y disfrutó mucho en su momento. Así que, sin duda, es algo en lo que hay que trabajar. Pero no creo que sea imposible. Creo que si puedes lograr que funcione en la página de un libro, al final puedes lograr que funcione en la pantalla.
-Lo que seguro que puede hacer Cameron es visualizar esa enorme torre -palacio-faro que preside su Troya.
-Es un director, obviamente, que es más que capaz de visualizar algunas de esas enormes, elaboradas y complejas secuencias de acción.
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